Racionalismo y Modernidad

Descartes

A.- Contexto cultural y filosófico.

    El texto de vamos a analizar pertenece al Discurso del Método, obra en la que Descartes realiza una revisión del conocimiento científico para liberarlo de posibles intrusiones o falsedades. Nacido en 1596 Francia, René Descartes es considerado el primer pensador moderno

   En cuanto al contexto cultural del autor, el siglo XVII es el Siglo de Oro francés, una época de gran desarrollo cultural, social y político. La revolución cultural y humanista iniciada en el Renacimiento continúa imparable, gracias, entre otros factores, a la extensión de la imprenta y a que la nueva clase social, la burguesía consume masivamente cultura: literatura, teatro, pintura, arquitectura, etc. Sin embargo, el arte Barroco,  a menudo considerado una degeneración del clasicismo renacentista, refleja una enorme mentalidad de contrastes. El descubrimiento de América había cambiado el concepto de mundo y de ser humano, produciendo efectos contrapuestos: prosperidad mercantilista frente a explotación y enfrentamientos. Incluso la relajación del sistema social e ideológico cristiano producía efectos adversos como cierta crisis religiosa o el enfrentamiento entre Católicos, Protestantes, Reformistas, etc.

 En lo que respecta al contexto filosófico, y la ciencia en general, tras los cambios producidos en el Renacimiento, la Modernidad comienza con un gran ímpetu intelectual por el desarrollo y el progreso. La imprenta marca el comienzo de la mentalidad moderna: el interés por universalizar y extender el conocimiento. El propio Descartes es el primer pensador en escribir filosofía en lengua vernácula.

    Ya hacía algún tiempo que Dios había dejado de ser el centro de la preocupación filosófica, como ocurría en la Edad Media, y esto había provocado los efectos contrarios antes mencionados. Por un lado la filosofía se beneficia del reencuentro con los grandes temas: el hombre y el conocimiento. Pero, por toro lado, la disputa de poder entre la ciencia y la Iglesia es cada vez más evidente. En un contexto de Reforma, Contrareforma y rupturas, la Iglesia no tolera las teorías de los autores de la “Nueva Ciencia” (la ejecución de Giordano Bruno, la condena a Galileo...). Algunos pensadores, para evitar enfrentamientos con la Iglesia, o bien posponen y suavizan las teorías metafísicas más materialistas y mecanicistas, como hace Descartes, o bien continúan esforzándose por mencionar a Dios en sus obras, a pesar, incluso, de las claras contradicciones o de lo "artificial" que resulte.

    La mayoría de los grandes pensadores modernos son una mezcla entre filósofo, científico y matemático: Descartes, Newton, Leibniz... Sin embargo, el interés por la autonomía de la razón acaba produciendo no sólo una ruptura con la religión, sino incluso una escisión de la filosofía, apareciendo numerosas nuevas ciencias (ciencias modernas). Las dos principales corrientes filosóficas de la Modernidad, Racionalismo (representado por Descartes, Spinoza y Leibniz entre otros), y el Empirismo (representado por J. Locke y D. Hume entre otros), compartiendo intereses similares aunque proponiendo soluciones diferentes, acaban definiendo gran parte del mundo occidental actual y su mentalidad cientifico-tecnológica.

Ampliación contexto filosófico.

La Reforma Protestante: liderada por Martín Lutero en el siglo XVI, fue un movimiento religioso que cuestionó la autoridad papal y la doctrina católica. Sus principales puntos fueron la salvación por la fe, la libre interpretación de la Biblia y la oposición a la venta de indulgencias.

La Contrarreforma fue la respuesta de la Iglesia Católica a la Reforma Protestante. Se centró en reafirmar la doctrina católica, reformar la administración eclesiástica y combatir la propagación del protestantismo. El Concilio de Trento (1545-1563) fue clave en este proceso, estableciendo el dogma católico y promoviendo la formación del clero.


La Escuela de Salamanca: fue un grupo de teólogos y juristas españoles centrados en la Universidad de Salamanca en el siglo XVI. Hicieron contribuciones significativas al pensamiento económico, el derecho internacional y la teoría de la guerra justa.

Francisco de Vitoria: fraile dominico, considerado el fundador de la escuela. Desafió la legitimidad de la conquista española de las Américas y abogó por los derechos de los pueblos indígenas. Las ideas de Vitoria sentaron las bases para el derecho internacional moderno. El énfasis de la Escuela de Salamanca en el derecho natural y los derechos individuales tuvo un profundo impacto en el pensamiento político occidental.

La Paz de Westfalia – Firma del Tratado de Münster 

   El "Discurso del método" fue escrito como introducción a tres pequeños tratados científicos: "Dióptrica", "Meteoros" y "Geometría". Se publicó en 1637 en francés y de forma anónima. Esto muestra el interés de Descartes por universalizar el conocimiento y prevenirlo de teorías dogmáticas o academicistas. Tiene una finalidad divulgativo: Descartes quiere exponer el método con el que él ha resuelto una serie de problemas científicos de su época con aparente facilidad. Por eso la obra es resumida, se expresa en francés, evita tecnicismos filosóficos, usa metáforas y utiliza la primera persona autobiográficamente.

  En la obra, Descartes señala algo que aparece tanto en otras obras suyas como en la de diversos pensadores de la época: el camino de la filosofía y del conocimiento, no sólo no termina de avanzar, sino que a veces retrocede. Descartes usa la metáfora de las viejas ciudades que se encuentran ruinosas, tambaleantes o que sufren desplomes, concluyendo que es mejor derribar todos los edificios sospechosos y comenzar desde cero con unos buenos cimientos. Recordemos que numerosas teorías tradicionales (sobre todo platónicas y aristotélicas) estaban comenzando a mostrarse erróneas y a ser rechazadas por una nueva mentalidad. Eso, lejos de ser percibido como un problema, es, para Descartes, la muestra del camino a seguir. Así la obra supone tanto un descubrimiento del propio método a seguir como su aplicación para obtener las primeras verdades indubitables que se usarán como cimientos de la ciencia.

  Centrándonos en la Segunda Parte, Descartes describe su determinación por encontrar un conocimiento fiable y definitivo, aunque sea avanzando despacio y desde cero (como un hombre que camina sólo y en la oscuridad). Entonces se propone rechazar todo conocimiento previo y dudar de todo lo no evidente (Duda Metódica). Comenta que, al haber estudiado tanto la Lógica como las Matemáticas, considera que ambas sólo sirven como medio de demostración de cuestiones ya conocidas, pero no como evidentes en sí mismas. También observa que estas ciencias disponen de tantas normas y conceptos que no facilitan el camino sino que lo complican. Así que busca un método simple, con sólo el menor número de reglas posibles.

  De ahí sus cuatro reglas del método: duda metódica, análisis, síntesis y revisión (Reglas del método).

  Publicadas por primera vez en 1641, las "Meditaciones metafísicas" son un tratado filosófico en el que Descartes explora la naturaleza del conocimiento, la existencia de Dios y la distinción entre el alma y el cuerpo. Las "Meditaciones metafísicas" marcaron un hito en la filosofía moderna. Introdujeron el racionalismo, una corriente filosófica que enfatiza la razón como fuente principal de conocimiento. La duda metódica de Descartes y su descubrimiento del "yo pienso" sentaron las bases para la filosofía de la conciencia y la epistemología moderna. 

A) Meditación Segunda

  En este fragmento, Descartes se embarca en una búsqueda de la certeza. Su objetivo es dudar de todo aquello que pueda ser puesto en duda, con el fin de encontrar una base sólida e indudable para el conocimiento.

Ideas principales: 

 La duda metódica: Descartes comienza dudando de todo lo que antes creía saber (duda metódica), incluyendo la existencia del mundo exterior e incluso la de su propio cuerpo. Esta duda es un instrumento para llegar a la verdad.

 La certeza del razonamiento "yo pienso": A pesar de dudar de todo, Descartes llega a una verdad indudable: "pienso, luego existo" (Cogito, ergo sum). Esta es la primera verdad que resiste a la duda metódica.

 La naturaleza del "yo" (Teoría de las tres sustancias): A partir de la certeza del "yo pienso", Descartes se pregunta qué es ese "yo". Llega a la conclusión de que es una "cosa que piensa" (res cogitans), una mente o espíritu distinto del cuerpo.

 La distinción entre el alma y el cuerpo: Descartes establece una distinción clara entre el alma (o mente), que es una sustancia pensante, y el cuerpo, que es una sustancia extensa.

  El autor considera la posibilidad de que las cosas que no conoce no sean diferentes de él mismo. Pero rechaza la imaginación como una forma de conocerse a sí mismo, ya que puede ser engañosa. Define qué es una 'cosa que piensa' y concluye que todas las acciones de dudar, entender, afirmar, negar, querer, imaginar y sentir pertenecen a su naturaleza. Acaba afirmando que, al final, es lo mismo pensar que se siente, ve u oye, que sentir, ver u oír.


B) Meditación Quinta:

  En este fragmento, Descartes se propone analizar la esencia de las cosas materiales y de Dios (vinculándolos). En él encontramos referencias a las siguiente teorías:

  El criterio de verdad: claridad y distinción: Descartes reitera que solo aquello que se concibe clara y distintamente puede ser considerado verdadero. Aunque algunas verdades son evidentes para todos y otras requieren un análisis más profundo, una vez que se comprenden, son igualmente ciertas.

  La idea de Dios como ser perfecto: Descartes argumenta que la idea de Dios como un ser supremo y perfecto implica necesariamente su existencia. La existencia está incluida en la definición misma de Dios, ya que un ser perfecto carente de existencia sería una contradicción.


  Dios como garantía de la verdad (Teoría de las tres sustancias): Descartes sostiene que el conocimiento de la existencia de Dios es esencial para la certeza de todo lo demás. Nuestra naturaleza nos impulsa a creer en lo que concebimos clara y distintamente, pero como no podemos mantener nuestra atención fija en ello constantemente, podríamos dudar de esas verdades si no tuviéramos la certeza de que Dios no es un ser engañador.


  La falibilidad de la naturaleza humana: Descartes reconoce que la naturaleza humana es propensa al error, incluso en las cosas que parecen más evidentes. Sin embargo, el conocimiento de Dios como garantía de verdad disipa esta duda, siempre y cuando recordemos haber comprendido algo clara y distintamente.


  La certeza de la ciencia y las matemáticas: Una vez que se conoce la existencia de Dios, la certeza se extiende a otras áreas del conocimiento, como las matemáticas y la geometría. Las verdades demostradas en estas disciplinas son tan ciertas como la existencia de Dios, siempre y cuando recordemos haberlas comprendido clara y distintamente.


  La naturaleza de la sustancia corpórea (Teoría de las tres sustancias): Descartes concluye que el conocimiento de Dios permite comprender la naturaleza de la sustancia corpórea (res extensa), en la medida en que esta es objeto de la matemática pura. Esto sugiere que la razón puede alcanzar un conocimiento claro y distinto del mundo material, aunque no se centre en la existencia del cuerpo.


Implicaciones filosóficas:


Racionalismo: Este texto refuerza el racionalismo cartesiano, que enfatiza la razón como fuente principal de conocimiento. La claridad y distinción de las ideas se convierten en criterios fundamentales de verdad.

Fundamento del conocimiento: La existencia de Dios se presenta como el fundamento último de todo conocimiento. Sin esta garantía divina, la certeza humana sería incompleta e inestable.

Dualismo mente-cuerpo: Aunque no es el tema central de esta meditación, se reafirma la distinción entre la mente (o alma) y el cuerpo como dos sustancias distintas.

Papel de la duda: La duda metódica sigue siendo un instrumento fundamental en la búsqueda de la verdad. Sin embargo, una vez que se alcanza la certeza de la existencia de Dios, la duda se supera en gran medida.

C) Meditación Sexta:

  Este fragmento representa la culminación de la búsqueda de la certeza en las "Meditaciones metafísicas". Aquí Descartes continúa con la Teoría de las tres sustancias, pero centrándose en el dualismo mente-cuerpo. También razona sobre la naturaleza de la percepción sensorial y del mundo exterior. Reconoce la posibilidad de error en los sentidos. Sin embargo, supera la duda mediante el uso de la razón y la garantía divina.


Ideas principales del texto:

 Distinción entre espíritu y cuerpo: Descartes deduce que el espíritu y el cuerpo son dos sustancias diferentes. El espíritu se caracteriza por ser indivisible y único, mientras que el cuerpo es divisible y compuesto por partes. Esta distinción se basa en la experiencia de la conciencia de sí mismo como una unidad indivisible y en la observación de la divisibilidad de los objetos materiales.


Interacción entre espíritu y cuerpo: Descartes reconoce que, a pesar de ser sustancias distintas, el espíritu y el cuerpo interactúan. El espíritu recibe impresiones del cuerpo a través del cerebro, específicamente en una parte pequeña donde reside el "sentido común". Esta interacción explica cómo las sensaciones físicas se convierten en experiencias conscientes.


Mecanismo de la percepción sensorial: Descartes describe cómo la información sensorial se transmite desde el cuerpo hasta el cerebro a través de los nervios, que actúan como "cuerdas tensas". Cuando se produce un movimiento en alguna parte del cuerpo, este movimiento se transmite a través de los nervios hasta el cerebro, donde se produce la sensación correspondiente.


Naturaleza falaz de los sentidos: Descartes admite que los sentidos pueden ser engañosos. Debido a la conexión entre el cuerpo y el espíritu, un movimiento en el cerebro puede causar una sensación de dolor en el pie, incluso si no hay ninguna lesión real en el pie. Esto demuestra que las sensaciones no siempre reflejan la realidad externa de manera precisa.


Finalidad de las sensaciones: A pesar de ser falaces en ocasiones, las sensaciones tienen una finalidad útil para la conservación del cuerpo. El dolor, por ejemplo, advierte al espíritu sobre posibles peligros y le excita a tomar medidas para proteger el cuerpo.


Superación de las dudas: Descartes concluye que, a pesar de la posibilidad de error en los sentidos, podemos superar las dudas sobre el mundo exterior mediante el uso de la razón y la memoria. Al examinar las cosas con atención, utilizando todos nuestros sentidos y nuestra capacidad de razonamiento, podemos distinguir entre las percepciones claras y distintas que corresponden a la realidad y las que son producto de la imaginación o el error de los sentidos.


Garantía divina: Descartes reafirma que la existencia de Dios como ser no engañador garantiza la validez de nuestras percepciones claras y distintas, siempre y cuando las examinemos cuidadosamente y utilicemos nuestra razón de manera adecuada.


Implicaciones filosóficas:


Dualismo mente-cuerpo: Este texto refuerza el dualismo cartesiano al подчеркнуть la distinción фундаментальная entre el espíritu (mente) y el cuerpo como dos sustancias distintas.

Mecanicismo: La descripción del cuerpo como una máquina que transmite movimientos a través de los nervios refleja la visión mecanicista de la naturaleza que caracteriza la filosofía de Descartes.

Racionalismo: La importancia dada a la razón y la memoria en la superación de las dudas sobre el mundo exterior подчеркивает el papel central del racionalismo en la filosofía cartesiana.

Fundamento del conocimiento: La garantía divina sigue siendo fundamental para la certeza del conocimiento. Sin embargo, Descartes también destaca la importancia de la observación cuidadosa y el uso de la razón para distinguir entre la realidad y la ilusión.

D) La duda metódica.

Isaac Newton, Principia Philosophiae, 1685

  En primer lugar hemos de decir que Descartes no es un escéptico (que creería que nunca conseguiríamos una verdad definitiva). En cambio, su duda es el inicio de un método, es la propuesta de la necesidad de investigación, después de la cual espera encontrar una primera verdad (que, sea cuál sea, contendría el criterio de verdad). Naturalmente no se propone dudar de cada una de las ideas, algo imposible, sino que cuestiona cada uno de los fundamentos de estas ideas.

    Para Descartes solamente podremos llegar a la primera verdad cuando se llegue a una realidad de la que no podamos dudar, algo de lo que tengamos absoluta certeza. Todo este proceso de duda se presenta más completo en las Meditaciones Metafísicas:

- Descartes comienza dudando de los sentidos, por un hecho patente: éstos me engañan alguna vez, luego he de pensar que pueden engañarme siempre.

- Cuando sueño siento la existencia de las cosas igual que en la vigilia y, sin embargo, no existen. La dificultad para distinguir el sueño de la vigilia presta la posibilidad de dudar también de la existencia de las cosas. Sin embargo es cierto que, aún fuera del estado de vigilia, hay verdades que prevalecen, las matemáticas: “Pues, duerma yo o esté despierto, dos más tres serán siempre cinco, y el cuadrado no tendrá más que cuatro lados”.

- Descartes introduce un nuevo motivo de duda: la hipótesis de que puede que Dios haya puesto en mi mente estas ideas con la intención de engañarme. Pero existiría una posible objeción a esta hipótesis: podría repugnar a la voluntad divina el querer engañarme. Para evitar equívocos con la fe, Descartes sustituye la denominación de Dios engañador por un "genio maligno", un ser todopoderoso que tiene la voluntad de engañarme en todo lo que pienso. Con esta hipótesis ahora parece que no puedo tener nada por cierto sin correr el riesgo de ser engañado; incluso con las verdades matemáticas puede ocurrir que “haya querido que me engañe cuantas veces sumo dos más tres, o cuando enumero los lados de un cuadrado”.


    Llegado a este punto, en las Meditaciones Metafísicas, Descartes aplica la duda a la propia duda. Y es entonces cuando encuentra un elemento que prevalece a la duda. Si dudo que dudo, es indudable que sigo dudando. El hecho de dudar, aunque me esté engañando, siempre puedo tener la certeza de que estoy dudando. Y dudar o engañarse implica necesariamente que estoy pensando; y si estoy pensando es indudable que estoy existiendo. Por tanto estamos ante la primera verdad indubitable, la de mi propia existencia como verdad pensante, a partir de la cual va a construir todo el conocimiento:

“Pienso, luego existo” (“Cogito, ergo sum”)

   Según él, “cuando alguien dice pienso, luego existo, no infiere su existencia del pensamiento como si fuese la conclusión de un silogismo, sino como algo notorio por sí mismo, contemplado por simple inspección de espíritu.” Conviene resaltar como aquí Descartes señala que la idea de existencia es verdadera porque se le manifiesta al espíritu “como algo notorio por sí mismo”. Este va a ser, como veremos en el siguiente apartado, el criterio de verdad defendido por Descartes. 

E) El Criterio de Verdad: la evidencia (claridad y distinción)

    En el Discurso del Método Descartes establece su criterio de verdad. Una vez establecida una verdad indubitable, el “cogito...”, analizándola vemos que hay algo que la hace indudable. Se presenta a nuestro entendimiento con una fuerza que la hace evidente. En esto precisamente consiste intuir, en percibir conexiones necesarias, evidentes. Para poder intuir conexiones necesarias entre ideas, es preciso que éstas sean simples, pues sólo la relación entre ideas simples puede ser también simple. Y sólo de lo simple hay verdadera intuición. El resto del conocimiento es deducción.

 Por tanto, se tiene certeza de toda verdad que se obtenga por medio de una intuición clara y distinta.

Precisemos las nociones de claro y distinto para Descartes:

- Una idea clara es aquella que se presenta de forma manifiesta a un espíritu atento, fácil e intuitivamente.

- Una idea distinta es aquella tan precisa y diferente a todas la demás que sólo comprende lo que manifiestamente aparece al que la considera como es debido, sin mezclarse con otras ideas). O sea, una idea individual, atómica, no compleja.

F.- Los tipos de ideas.

    Descartes introduce una modificación fundamental en la forma de entender el conocimiento. Durante la Antigüedad y la Edad Media, la Gnoseología (teoría del conocimiento) habitualmente aceptaba el conocimiento como una relación directa entre el sujeto y el objeto. Se creía que el pensamiento piensa cosas (las aprehende directamente). 

    Sin embargo, en la Modernidad esta relación se hace más indirecta, pues se considera que el pensamiento piensa ideas, que a su vez versan sobre las cosas. Por ello las ideas se convierten en un elemento fundamental, porque median entre la realidad y lo que conocemos de ella. Controlar el tipo de ideas es garantizar lo fiables que son.

Nos encontramos con que Descartes realiza la siguiente división de las ideas:

Según su complejidad:

Según su origen:


    Para Descartes las ideas constituyen los elementos básicos del conocimiento: no conocemos sino ideas. Y al considerarlas como dotadas de realidad, puede plantearse la cuestión de la causa de tal realidad, planteamiento que permitirá, como veremos resolver la cuestión de la existencia de Dios.

    Los empiristas también conceden una importancia central a las ideas, pero descartan todas aquellas que no tengan su origen en la experiencia (descartando especialmente las ideas innatas).

G) Las Reglas para la dirección de la razón.

(Reglas del método)

Galileo enseñando al dux de Venecia el uso del telescopio. Fresco de Giuseppe Bertini (1825-1898). 

  Descartes escribe una obra, las "Regulae ad directionem ingenii" (Reglas para la dirección del ingenio) para explicar más claramente su método de investigación racional. Es una obra muy parecida al "Discurso del método", pues de hecho aclara todo lo que expuso en esta.

    Recordemos que Descartes es Racionalista, así que propone un método basado en la razón, la lógica y el pensamiento. Los pasos (reglas) del método cartesiano son expuestas en el "Discurso del Método" y en las “Regulae...”: El primero es buscar la evidencia, que se expresa mediante la necesidad de precaución (la duda), de decir, partir de intuiciones claras y distintas para efectuar las posteriores deducciones, para garantizar así la fiabilidad del conocimiento. El segundo sería dividir todas las ideas en las más simples posibles, mediante el análisis. El tercer precepto es proceder ordenadamente, un orden desde lo simple a lo compuesto en un proceso de síntesis; y el cuarto es la enumeración o revisión reiterativa de todo el proceso.

    La novedad de Descartes y su época está en la enfatización del método matemático. Podríamos decir que la ciencia, al estilo cartesiano, teorizada, despegada de la percepción física, se propone matematizar el mundo. Descartes habla de una Mathesis Universalis, una ciencia universal y única, que aglutinara todo el conocimiento de la humanidad.

Reglas:

1. Evidencia (duda)

2. Análisis

3. Síntesis

4. Revisión o enumeración

H.- La teoría de las tres sustancias (Metafísica)

  En el siglo XVII la mayoría de científicos eran filósofos. Por eso solían realizar sus teorías al estilo clásico (imitando a Platón o a Aristóteles). En la filosofía tradicional, el estudio del mundo, de la realidad y de la naturaleza de las cosas era una cuestión de Ontología (estudio del ser) y su causa o explicación última era de Metafísica (estudio de las últimas preguntas). Por ejemplo, las cualidades de los objetos como el color o el peso, se explicaban con teorías que hablaban de su sustancia (concepto metafísico aristotélico muy abstracto, parecido al de esencia).

  Descartes aún acepta la idea clásica de hacer metafísica, aunque lo mezcla con teorías más científicas como el materialismo y el mecanicismo. En el Discurso del Método se menciona someramente la teoría de las tres sustancias de Descartes. Es la misma definición de sustancia que otros racionalistas: la sustancia es aquello que existe por sí mismo y no necesita de otra realidad para existir. En el texto, él encuentra tres tipos de sustancias:


    A.- Sustancia Pensante: "Yo", mente, pensamiento o ideas

 El mecanismo de demostración de la sustancia pensante, res cogitans, lo hemos visto ya con el análisis del "cogito...". Éste nos llevaba a firmar la existencia de un yo pensante, aún desprovisto de cuerpo o sentidos.


    B.- Sustancia Infinita (Dios)

   Descartes recurre a Dios como garantía de verdad, puesto que hasta ahora su filosofía se había quedado atascada en la idea del cogito, sin posibilidad de avance. Lo va a usar precisamente para conectar el pensamiento con el mundo. Descartes utiliza dos pruebas para demostrar la existencia de Dios:

- Prueba de la casualidad. Todos tenemos en nuestra mente la idea de infinito, o Dios, que para él es innata. Esta idea no la puede haber generado el propio hombre puesto que es un ser finito, imperfecto. Por tanto, debe existir una causa que sea proporcional a la naturaleza de la idea: Dios.

- Argumento ontológico. Realizada ya anteriormente por S. Anselmo, es retomada por Descartes en su 5ª Meditación Metafísica. La idea de Dios es la de un ser perfecto, es decir, de un ser mayor del cual no puede ser concebido otro. La existencia es una cualidad de la perfección; por tanto, si Dios es perfecto tiene que existir.

 Con estas demostraciones se elimina la hipótesis del genio maligno: Dios no podría engañar al hombre, puesto que el engaño, el error, son un defecto, un no-ser, que no pueden ser el resultado de la acción de un ser Omnipotente. Por tanto, si Dios va a ser garantía de verdad, toda idea matemática, clara, simple, innata o evidente es verdadera.


    C. Sustancia extensa: mundo material o cuerpo

  La demostración de la existencia de la res extensa es más difícil porque la información de éstas nos proviene de los sentidos y ya vimos como Descartes destaca en éstos su facultad de engañar. Por otro lado, el pensamiento se percibe independiente de la materia, pero las ideas versan sobre cosas, como las sensaciones que, si son independientes del pensamiento, deben darse en otra cosa, un soporte material. Y para garantizar que su claridad y distinción implican su veracidad, tenemos a Dios.

I) Materialismo y Mecanicismo.

    Hemos visto cómo Descartes pasa del pensamiento a la materia; esta identificación lo lleva al materialismo. Para el materialismo todo lo que existe en el mundo (aparte del pensamiento) está dotado de materia o extensión. Toda la realidad es cuantificlable, medible, incluso el ser humano. Por ello Descartes tiene un concepto del mundo como un gran mecanismo, constituido por piezas que encajan unas sobre otras (eliminando la posibilidad del vacío y de las fuerzas a distancia), donde todo tiene su orden, su mecánica. Y el relojero de este mecanismo es Dios, que lo ha dotado de un funcionamiento básico que Descartes cree haber descubierto.

   Descartes descubre algunas de las leyes de la naturaleza (antecedentes de la Física moderna, desarrollada por Newton, aunque Descartes se confundió en algunos casos): 

    Todo objeto tiende a permanecer en su estado, bien de movimiento, bien de reposo (ley de inercia).

    Todo objeto que se mueve tiende a hacerlo en línea recta (la tangente).

    El movimiento en el mundo es constante, ni se genera ni se destruye (en realidad sabemos que se conserva la cantidad de movimiento, no el movimiento).

   El universo está lleno de materia, no existe el vacío (aquí también se equivocó).

  Las fuerzas se transmiten por contacto, no existen las fuerzas a distancia o invisibles (y aquí también se equivocó).

  El materialismo y el mecanicismo de la Modernidad permitieron a los nuevos científicos estudiar cualidades más concretas de los objetos, fomentando la experimentación y la cuantificación de datos. De ahí surge una nueva mentalidad que produjo una revolución en la ciencia.

F) Antropología: La teoría del alma.

    Descartes también aplica el materialismo al ser humano. Descartes une la visión tradicional de la unión mente/cuerpo con sus propias teorías. Acepta la idea platonico-crsitiana de dos realidades o esencias diferentes. Pero para defender el estudio materialista del cuerpo y el gobierno del alma, defiende que ésta se encuentra unida unida al cuerpo en un punto físico de éste (la glándula pineal). De esta forma el cuerpo se gobierna de un modo mecánico, transmitiendo fuerzas.

    Las funciones corporales (a falta del descubrimiento histórico de la circulación de la sangre, de la transmisión neuronal, etc), Descartes las asocia con una especie de "espíritus animados" (o animales) que recorren el organismo.

  Esta teoría materialista puede resultar muy controvertida en la época. Recordemos que Miquel Servet fue ejecutado en la hoguera un siglo antes por defender, entre otras cosas, la circulación de la sangre en los pulmones). Desde Platón era comúnmente aceptado que el ser humano, dotado de alma, era un ser transcendental, casi divino. En cambio el materialismo lo acercaba al resto de los seres y lo despojaba de su magia, de su divinidad y de su idealismo. Sin embargo, el materialismo aplicado al ser humano y a los seres vivos sentaba las bases para futuros estudios científicos.

G) Comparación con autores contemporáneos

Comparación entre Ortega y Descartes.

 A continuación vamos a realizar la comparación de las ideas de Descartes con las del pensador español del siglo XX, Ortega y Gasset. Partimos de que ambos son muy diferentes en tanto que, mientras que Descartes es Racionalista, Ortega propone el Raciovitalismo o el Perspectivismo.

   En la época de Descartes, y él es un claro ejemplo de ello, se cree que el pensamiento piensa ideas. Centrándos en éstas, Descartes acepta que existen ideas innatas, cuya fuente es anterior a la experiencia o el aprendizaje del sujeto. De hecho, esa fuente en Descartes es Dios, quien garantiza que sean ideas infalibles. Ortega, en cambio, no acepta el innatismo, sino que todas las ideas o bien son construcciones del sujeto o bien son recibidas de la generación anterior (aprendidas). Además esto llevaría a Ortega a negar la evidencia que para Descartes tienen las sustancias. este concepto no sería más que una palabra inventada, no una realidad ontológica. Recordemos que desde finales del XIX todos los pensadores rechazan la mayor parte de los concepto metafísicos u ontológicos, y así hace Ortega.

  No sólo el concepto de sustancia no existe en Ortega, sino que no acepta un conocimiento puramente intelectual y separado de la realidad vital. La realidad es tal y como aparece ante el individuo, no existe una realidad única y oculta a los sentidos. El conocimiento según Descartes puede ser intelectual o sensible o basado en la imaginación. En este caso, el filósofo madrileño tampoco puede aceptar esta noción de conocimiento matemático y lógico. Porque el conocimiento no es independiente de las experiencias en las que se circunscribe el sujeto.

   Aquí vemos otra clara diferencia. Mientras que la antropología de Descartes separa radicalmente alma o pensamiento y cuerpo (dualismo), Ortega no entiende un concepto del ser humano con mente y cuerpo separados. Somos un ser con una realidad vital, eso sí, con múltiples perspectivas. Esto lleva a Ortega a una conclusión totalmente opuesta a Descartes en el plano de cómo accedemos a la verdad, rechazando el ideal cartesiano de verdad pura, universal e inmutable. Para Ortega la verdad es vital, circunstancial y personal.

   Por último podemos señalar un punto de contacto entre ambos autores, en tanto que Ortega no pretende anular totalmente el Racionalismo, sino superarlo con la recuperación del aspecto realmente primario, la vida misma. De ahí que su filosofía se denomine raciovitalista.

Comparación entre Descartes y Nietzsche

 Podríamos comparar a Descartes con F. Nietzsche,  comenzando por establecer que el autor decimonónico es muy crítico con la tradición filosófica y especialmente con los pensadores racionalistas. En las obras de Nietzsche se pueden encontrar numerosas críticas directas a la filosofía cartesiana. En primer lugar, podemos reflejar el rechazo del genial filósofo alemán a la obsesión de Descartes por el uso estricto de la razón. Para Nietzsche esto es imposible, la razón no es superior al cuerpo, a la vida o a la materia. No podemos preferir la pretendida objetividad de la mente  al mundo práctico e inmediato de la experiencia sensorial o emotiva. El ideal antropológico cartesiano (de científico o matemático), es rechazado por Nietzsche que propone un "superhombre" al estilo del artista o el genio.

   Además Nietzsche rechaza el concepto mismo de razón, en tanto que no es "pura" o independiente del cuerpo. Por ello, tampoco puede aceptar la idea simplista de "verdad racional". La verdad para Nietzsche es un constructo del individuo, no un a priori externo como cree Descartes. Incluso el ideal moderno cartesiano de progreso, es rechazado por Nietzsche, quien propone un concepto circular de existencia, el eterno retorno, que no rechaza las contradicciones de la vida, sino que las supera.

  Por otro lado, mientras que Descartes  deduce la existencia de sustancias independientes (pensamiento, materia y Dios), para Nietzsche esto no es más que un ejemplo de dogmatismo y de gusto por la "cosificación" de los conceptos.  En especial, Nietzsche será muy crítico con el papel que ha jugado Dios en la historia, que ha sido el de garante, no de la verdad, sino de un engaño para dominar al ser humano. No sólo rechaza el uso de Dios en un razonamiento, sino que lo considera un ejemplo claro de la sumisión en la que ha caído el pensamiento occidental

También podríamos explicar la crítica de Nietzsche al concepto de Dios, dado que para él, Descartes es uno de los que ha ayudado a “matar a Dios”, al convertirlo en un concepto vacío, matemático. 

H) COMPARACIÓN DE PLATÓN CON DESCARTES 

  Se trata sólo de un ejemplo, y no es obligatorio hacerlo así. Recuerda que una de las cosas que se valoran en el Comentario de texto filosófico es la originalidad y la madurez personal a la hora de expresarse y de explicar las teorías. La “memorieta” puede dar para aprobar, pero siqueremos nota, hay que ser originales.

  Si queremos hacer la comparación de Platón con Descartes, se podría explicar que:

• Los dos defiendían que el conocimiento es innato, aunque para Platón eso significa que las ideas las conoce el alma desde antes de estar unida al cuerpo, mientras que para Descartes significa que las ideas verdaderas son connaturales a mi razón, y por tanto por el mero hecho de usarla, van a surgir en mi entendimiento.

• Los dos defendían la dualidad del hombre, constituido de dos “mitades” absolutamente heterogéneas, alma y cuerpo, y para ambos, el alma es el lugar donde “reside” la verdad y el cuerpo la fuente de nuestros errores. Sin embargo, difieren en la explicación que dan de ambos conceptos: el alma de Platón es de naturaleza ideal, divina dice él a veces, y preexiste a su unióncon el cuerpo, mientras que para Descartes, el alma es “pensamiento”, “cogito”, y no tienerealidad ni existencia separada del cuerpo.

• Los dos se inspiraron en las matemáticas para hacer su filosofía, pero los separan másde 20 siglos de descubrimientos matemáticos,. Por tanto, sus matemáticas son muy diferentes: inspirada en la “matemática mística” de los Pitagóricos y la de geometría de Euclídes la de Platón, mientras que la de Descartes se basa en el álgebra que desarrollaron los matemáticos islámicos medievales y que con tanto éxito aplicaron Descartes, Newton, Galileo y otros a la Nueva Ciencia.

• A los dos podríamos calificar de “idealistas”, dado que reservan a las ideas el más alto grado de veracidad y certeza, entre los distintos tipos de conocimiento que analizan. Pero la concepción de “idea” que nos presentan es completamente diferente, sobre todo porque para Platón las Ideas, o formas, tienen una “realidad separada”, una existencia real fuera de mí –de hecho, considera que son más reales que lo material-, mientras que para Descartes son, fundamentalmente, contenido mental (están en mi pensamiento). Podríamos afirmar que para Platón el pensamiento piensa objetos (aunquer sean irreales), pero para Descartes el pensamiento piensa ideas.

• Ambos dos son autores “racionalistas” porque sostienen que es mediante la razón, y no los sentidos, que vamos a alcanzar el conocimiento verdadero. Pero de nuevo tenemos que destacar sus diferencias, porque para Platón, el conocimiento es recuerdo, que está enlazado con su versión del innatismo de las ideas, mientras que para Descartes es razonamiento -”las largas cadenas de razones simples y fáciles de los geómetras ...” nos decía en el texto-.

• Luego podríamos destacar algunas diferencias más directas, como por ejemplo el uso que hace Descartes de la idea de Dios (el ser perfecto), o la afirmación del hombre como el “cogito” (verdad absolutamente autoevidente), o el tema de la duda, tan característico del pensador francés. También hay una gran diferencia en que, mientras que Platón recurre a un concepto ontológico muy radical, Descartes prefiere una metafísica basada en tres sustancias simples que interactúan entre sí. Otra diferencia neta fue la obsesión platónica por la política, su participación, su compromiso y su fracaso. También podemos señalar el tono “mistico” y metafórico que Platón usa en sus alegorías, como la de la Caverna.

• En resumen, podemos afirmar que, pese a los más de dos mil años que los separan, y las enormes diferencias culturales de sus épocas, ambos autores son muy coincidentes en sus planteamientos.

Otra comparación ente Descartes y Platón 

ESTRUCTURA DE LA PRUEBA

1º Cuestión (2,5 ptos): “Realice una disertación de carácter filosófico que dé respuesta a la siguiente cuestión. (Extensión hasta 400 palabras). Ejemplos: 

- “¿Cómo afectan a las personas jóvenes en la actualidad la realidad virtual y el mundo digital?”

- "El genio maligno y la realidad virtual: ¿Es posible distinguir la realidad del engaño en la era digital?"

- "El dualismo materialista cartesiano y la inteligencia artificial: ¿Pueden las máquinas pensar y sentir como nosotros?"

-  "La búsqueda de la certeza en la era de la información: ¿Sigue siendo relevante el método de la duda de Descartes en un mundo tan saturado de información?"

-  "El yo y la identidad en el mundo virtual: ¿Quiénes somos en el metaverso?"

- "La ética en el mundo virtual: ¿Debemos aplicar los mismos principios morales en línea que en la vida real?"

- "La realidad aumentada y la percepción de la realidad: ¿Estamos perdiendo la capacidad de distinguir lo real de lo virtual?"


2ª cuestión (2,5 ptos.): Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico  fundamentales del texto elegido.

3ª cuestión (2,5 ptos.): Relacione las ideas del texto con la filosofía del autor o la autora correspondiente. 

4ª cuestión (2,5 ptos.): Exponga cómo se ha abordado en otra época el problema filosófico planteado en el texto y confróntelo con el pensamiento de un autor o una autora de esa otra época.

I) Valoración de la actualidad.

    Valorar la importancia de Descartes para el mundo occidental en profundidad sería inconmensurable, así que nos vamos a centrar, a modo de ejemplo, en tres ámbitos en los que observamos su actualidad. En primer lugar, podemos ver su enorme importancia en el campo de la filosofía y del pensamiento. Su filosofía sirvió de base para la mentalidad moderna y planteó cuestiones que aún hoy sirven de estudio: la relación entre pensamiento y materia, la comprensión del orden en el universo, el sentido de la búsqueda de conocimiento, etc.

    En segundo lugar, podemos señalar la importancia de Descartes para la cultura occidental. Su visión del mundo y del conocimiento inspiran, aún hoy, la forma de entender la realidad que tenemos en el mundo occidental. Los grandes ideales cartesianos siguen vigentes hoy día, como la confianza en la razón, el ideal de progreso, la importancia de la educación, su universalización, etc.


    En tercer lugar podemos encontrar la enorme importancia que Descartes ha tenido para el desarrollo posterior de la ciencia occidental. Ésta ha seguido el camino abierto por Descartes de matematización, precisión y objetividad. El cartesianismo matemático y científico supuso un gran modelo y una base conceptual de sobre la que se ha desarrollado la "explosión" científica desde entonces. El mundo hiper tecnológico actual debe mucho al cartesianismo y, hasta cierto punto, continúa avanzando sobre estos mismo principios.

Para la 5ª pregunta, rellenar huecos:

5.3. Por medio de la segunda regla, el .................., Descartes llega a lo .................., que aparece con las características de .................. y ..................

 

Solución:

Análisis / simple / intuición / deducción